Contagia a un amigo.

 

Comienza en la boca, un labio estirado y tenso. Los ojos vidriosos o llorosos, bizquean y se cierran. Baja hasta tu pecho, empujando tu cabeza hacia delante, a veces con violencia.

Tu estómago se contrae y tienes espasmos, cada vez más violentos mientras trata de salir. De repente, estalla. Alto. Escandalosamente. Llama la atención de todo el mundo alrededor, infectándoles también.

Más labios estirados, más ojos encendidos, más estómagos completando una ronda de risas. Nada mejor que una buena carcajada. Una infección positiva.

 

Zac, Vicepresidente

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