El alimento de los dioses.

 

Cacao. Los aztecas lo llamaban el alimento de los dioses. Los españoles lo trajeron a Europa.

Originalmente, lo recolectaban y lo convertían en una bebida caliente y amarga, pero en su viaje al viejo continente se convirtió en un alimento más complejo, ya que los europeos le añadieron especias y azúcar.

Finalmente, alcanzó la cumbre de su evolución, la forma como se consume hoy día: el chocolate.

El cacao crece en una gran vaina, llena de pepitas. Las pepitas son increíblemente amargas, pero a través de la fermentación natural después de ser recolectado y tostado, el cacao se convierte en chocolate, muchas veces con azúcar y leche añadidos a la receta.

Este proceso hace que muchos componentes de la pepita original se pierdan, solamente se conserva una fracción en el producto final.

Los antioxidantes del cacao tienen propiedades muy beneficiosas para la salud cardiovascular; bajan la presión arterial y previenen la acumulación de colesterol en las arterias.

En un conocido estudio, una tribu de indios nativos que vivían en una isla demostraron tener una mayor salud cardiovascular que sus parientes de fuera de la isla. ¿Cuál podía ser la diferencia entre los isleños y sus parientes de tierra firme?

Los habitantes de la isla bebían grandes cantidades de cacao. Por lo tanto, relájate y disfruta de un buen vaso de cacao caliente, ¡pero no te pases con el chocolate!

 

Zac, Vicepresidente

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