El método infalible para concentrarse en clase.

 

Como cualquier niño de mi edad tengo que ir a la escuela. Y aunque con mis colegas estamos de acuerdo en que el cole no sirve para nada y no es más que un enorme aburrimiento, en el fondo sé que es muy importante aprender. Así que intento entender algo de esos interminables monólogos de los profes. Pero tan o más interminables son los impedimentos al aprendizaje.

Mi clase es la peor que te puedes imaginar. Es una panda de insoportables. No paran quietos ni un minuto: Juan todo el rato está haciendo comentarios estúpidos, José no para de ligar con las chicas y mis “amigos” de al lado, sinceramente, no paran de hacer el tonto.

Como fruto de mi inagotable voluntad de aprender, y quizás un poco también de las amenazas de mis padres de prohibirme tanto el Minecraft como el tenis de mesa si no mejoro mis notas, he conseguido desarrollar los siguientes métodos para no despistarme en clase y prestar atención al profesor o profesora de turno:

Método nº 1: intentar ignorar por completo a mis compañeros, es decir, no hacer caso de lo que dicen y ni siquiera escucharlos. Resultado: es imposible matar a una mosca que está zumbando dentro de tu oreja, ¿verdad? Pues también es imposible ignorar el nivel de ruido general de un grupo de grillos que supera la vocecita de la profe con creces.

Método nº 2: pegarles un buen grito para que se den por enterados, se callen de una vez y presten atención al profe! Resultado: el único que hace caso a tu grito es el profesor, al mismo tiempo que le has dado la oportunidad de localizar al supuesto culpable del alboroto producido: tú mismo (!) Así que te llevas un enorme chasco, o peor aún, te quedas castigado teniendo que ponerte de pie durante el resto de la clase, mientras tus “amigos” aprovechan lo ocurrido para incrementar aún más el caos.

Método nº 3: hablar con el profesor en serio y decirle que estos niñatos te están amargando la vida porque te están desconcentrando constantemente. El profe, motivado por tu interés en su brillante clase, les mirará de forma agradable y educada, y les explicará, o mejor dicho, les preguntará: ¿Podríais bajar el tono un poquitín por favor? Resultado: el follón en la clase sigue sin cesar, ya que nadie ha oído la petición del profe. : – (

Método nº 4: este último método consiste en apuntar mecánicamente todo lo que dice el profesor, aunque no te enteres en absoluto de lo que estás escribiendo, a causa del caos que te rodea. Y una vez en casa, debido a la prohibición de jugar al Minecraft, tienes tiempo de sobras para repasar tus apuntes tranquilamente, y si hace falta, complementas el estudio con el libro o con internet. Resultado: es un método infalible. A mí me funciona a la perfección.

Pero lo mejor de todo viene ahora: cuando mis padres vieron que cada día traía de clase páginas y páginas llenas de apuntes, me preguntaron por ello y les expliqué mis 4 métodos de concentración en clase. Se quedaron tan maravillados conmigo que no solamente me dejaron volver a jugar a tenis de mesa con mis amigos por las tardes perdonándome además la horrenda verdura al mediodía, sino que también me pagaron la última actualización de Minecraft (!). De lo que no se dieron cuenta en ese momento es que con esta decisión suya, yo ya no tenía tiempo de repasar mis apuntes de clase y el método nº 4 también empezó a fallar.

 

Marc, 12 años, alumno

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