No abandones el partido, aún puedes ganarlo.

 

Fue un “crac” o simplemente un dolor agudo sin sonido? Podría haber ocurrido en la pista de básquet o corriendo, o incluso en una tarea tan cotidiana como la de recoger la ropa sucia. En cualquier caso estás fuera de juego, lesionado durante unas semanas o meses. Rodillas, tobillos, codos… y ni pensemos en ese tendón con nombre griego.

A mí me tocó el tobillo, que se torció en un gran rebote y me sacó de lo que fue uno de los mejores partidos de básquet de mi vida. Eso sucedió hace 15 años, pero aún lo noto en cada vuelo o durante cada tormenta y me obliga abandonar el ejercicio durante unas semanas cada año.

A medida que envejecemos necesitamos dedicar cada vez más esfuerzo y energía a nuestra nutrición y nuestro mantenimiento. No podemos salir a la pista de básquet después de comer fast food y esperar jugar al 100%. No podemos saltarnos el jogging de calentamiento, necesitamos dedicar los 5 minutos adicionales para que se relaje esa extremidad que nos da problemas.

La dieta cotidiana se ha vuelto esencial, porque asegura que nuestro cuerpo tiene lo que necesita a lo largo del día, y por temor a que esa espectacular carrera de 15 km se convierta en un aún más espectacular resfriado porque te habías olvidado de comer justo después. ¿Entonces realmente qué tenemos que hacer?

1. Descansar
2. Comer bien
3. Empezar el ejercicio despacio
4. Salir y darlo todo

Que nos estemos haciendo viejos no significa que tengamos que contemplarlo todo desde el banquillo. Tan solo tenemos que entrenar un poquito más… y ante todo: ojo con esos rebotes.

 

Zac, Vicepresidente

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