Traición de pareja.

 

Te amaba y estábamos bien juntos. Durante años, siempre unidos durante el día entero, tuvimos grandes comidas; fuiste una gran fuente de energía para ayudarme a superar la jornada. Entonces cambió.

Primero noté que comenzabas a actuar de manera rara a media mañana, después de tomarme el desayuno. Empecé a notar esa sensación extraña en el estómago, no funcionaba como habitualmente. No me di cuenta de que eras la culpable al principio, pero los días en que por la mañana no estábamos juntos percibí que las cosas iban mejor.

Intentamos separarnos durante un tiempo, pero yo seguía volviéndote a buscar. No podía alejarme de ti. Y, como siempre, más tarde me encontraba mal por lo que me hacías.

Como siempre, empezó con esa extraña sensación en mi estómago y pronto se extendió al resto de mi sistema digestivo. Hinchazón e incómoda flatulencia, viajes frecuentes al baño… por suerte yo era un caso leve. Para otros, el maltrato es muy debilitante.

Oh querida leche, nos llevábamos tan bien, ¿por qué tú y tu lactosa me traicionasteis de esta manera?

 

Zac, Vicepresidente

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